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¿Ashuturarse o acuclillarse? por Giancarlo Federico Sáenz Calla
Lunes, 27 de Marzo del 2017

La historia es testigo de las influencias ejercidas por unas lenguas sobre otras, influencias que contribuyen de modo decisivo a darle a cada una su particular fisonomía. (Moreno, 2009, p. 249).

¿Ashuturarse o acuclillarse?, ¿causito o pobrecito?, ¿chungo o tacaño?, ¿cushpín o lombriz?, ¿dasito o rápido?, ¿misho o gato?, ¿munyo u ombligo?, ¿puquio o manantial?, ¿shulca o último hijo?, ¿tataco o chato?... Pues la verdad sociolingüística es que cualquiera de las dos. No existe ni una sola justificación científica para creer en el uso vitando de alguna de ellas o, menos aún, que una es “mejor” que la otra. Ambas son palabras y legítimas portadoras de un justo significado.

¿Lo has notado? Palabritas como las antedichas y otras como cashpar, chane, chucho, chuncho, cutulo, landaruto, pampita, pishgo, pirca, pisparse, quipe, shucaque, sango, shimba, urpo, entre muchas otras más se filtran cómodamente en la conversación diaria del cajamarquino. Por estos típicos e inconfundibles vocablos es que se distingue el teñido y vivaracho vocabulario de la población adulta en Cajamarca.

Lo que sucede en realidad es que los vocablos peculiares en nuestra forma de hablar el castellano tienen su principal razón de ser en las lenguas nativas del Perú, particularmente en el quechua [1] (Ángeles, 2003). El contacto seglar entre la cultura quechua y la cultura de lengua castellana ha devenido en una cultura mixta verbalizada (Solís, 1988) donde se han mezclado palabras de origen quechua con las de origen castellano (Iberico, 1979); por ello, resulta fácil de notar que el habla de los cajamarquinos se encuentra particularmente permeada (rociada) por la actividad sustratística del idioma de los incas sobre la que, en realidad, históricamente, es lengua invasora: el español.

Pero se trata de algo más que un conjunto reconocido de vocablos procedentes del quechua (quechuismos); en realidad, este es el modo en que el quechua “se aferra a la vida” (Quintanilla,  2009), “[…] es su manera de sobrevivir lingüísticamente en lo que fue su territorio: salpicando en su agonía con sus palabras el poderoso e imperialista idioma de Cervantes” (Sántiago, 2015, p.9).

Para Sipán (2015), el quechua soportó 500 años de opresión (300 de colonización española y 200 de una República discriminatoria), y por ello, tenemos que acercarnos a ver su vitalidad desde las realidades regionales. “Pese a esta desventaja del quechua, este no ha dejado de impregnar su huella en el castellano de forma evidente o sutil […] siendo el léxico uno de los componentes más afectados” (Quintanilla, 2002, p.101).

No obstante la condición agónica del quechua, es inevitable de ver actualmente un paulatino interés académico por su vindicación en el Perú y Latinoamérica; para ello, fue y será necesaria la “[…] constatación del hecho de que todo intento serio por revalorar la cultura andina ancestral pasa por la ‘reivindicación idiomática’ (Cerrón-Palomino, 2002, p.218). En este sentido, el presente trabajo es un intento más [2] por demostrar científicamente la existencia de rastros léxicos quechuas en la lengua española de hoy.

Bienvenidos a este reminiscente recorrido por cada una de aquellas palabritas que evocan la niñez y la voz de nuestros padres o abuelos (“Los peones se cansaron de estar ashuturaos [3] […]” (Bazán, 2008, p.38).). Esos peregrinos retazos de quechua que se sentían íntimos en la conversación habitual y viven aún en la voz de muchos cajamarquinos. A ellos, mis paisanos, viene dedicado este esfuerzo.

[…] como la lengua materna siempre es más fuerte que cualquier otro aprendizaje, solía soltar en sus conversaciones del modo más natural, términos como “pishguear”, “ashuyturarse”, “chicasho” o “acushpinado”, junto con los diminutivos tan comunes y propios en esa forma peculiar de hablar el castellano por parte de los cajamarquinos. (Izquierdo, 2012, p.33)

Acerca del autor:

Giancarlo Federico Sáenz Calla
Becario PRONABEC y Líder NEDU 

Joven profesor de Lengua española y literatura, Inglés y Música. Actualmente beneficiario de la Beca de Idiomas en el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo del gobierno peruano. Escritor del libro "Estampa quechua en el habla de los cajamarquinos" y articulista en revistas académicas locales y nacionales.

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[1]
 La lengua española, como cualquier lengua natural, presenta variantes que afectan su sistema, sobre todo, el léxico. Precisamente, una de las causas que ha originado tal fenómeno lingüístico es el contacto que mantiene con el quechua. (Quintanilla, 2009, p.37)

[2] Uno de los muchos que se vienen desarrollando en el Perú y el continente; aunque no así en Cajamarca.

[3] Del quechua shuytukuy, ‘ponerse en cuclillas’ (Quesada, 1976, )


Referencias:

  • Ángeles, C. (2003).Los peruanismos en la literatura peruana. Lima: Fondo editorial Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
  • ASALE (2010). Diccionario de americanismos. Madrid: Santillana.
  • Cerrón-Palomino, R. (1976). Diccionario quechua: Junín-Huanca. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
  • De Granda, G. (2001). Estudios de lingüística andina. Lima: Fondo editorial PUCP.
  • Escobar, A. (1978). Variaciones sociolingüísticas del castellano en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
  • Iberico, L. (1979). Cajamarquinismos. Cajamarca: Atahualpa.
  • Izquierdo, W. (2012). Jorge Picho. Cajamarca: Lluvia Editores.
  • Moreno, F. (2009). Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje (4ta ed.). Barcelona: Ariel.
  • Quesada, F. (1976). Diccionario quechua: Cajamarca – Cañaris. Lima: INDUSTRIALgráfica.
  • Quintanilla, R. (2009). Morfosemántica de la palabra cachaco. Escritura y pensamiento, 12(25), 1-18.
  • Quintanilla, R. Presencia quechua en el español coloquial hablado en Lima: casos de jato y palta. Escritura y pensamiento, 5(11), 101-111.
  • Sántiago, J. (2015). Cada estrella es un cuento. Cajamarca: EDAP.
  • Sipán, M. (2015). El quechua, más que una piel, un alma. Recuperado de https://invasionesrebeldes.lamla.pe/2015/08/31/el-quechua-mas-que-una-piel-un-alma/usuario32/
  • Solís, G. (1988). La categoría de voz media en quechua y su reflejo en el español andino. Pesquisas en lingüística andina. Concytec, (1) 191-200.
 
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